Terapia sexual de pareja en Barcelona para la falta de deseo sexual y problemas de pareja - Institut Gomà


Terapia Sexual

En la terapia sexual trabajamos a distintos niveles dependiendo de la demanda del paciente. Las disfunciones sexuales más comunes en hombres y mujeres son las siguientes:


Falta de deseo sexual es la práctica ausencia de fantasías sexuales, falta de receptividad sexual y falta de interés y deseos de iniciar una actividad sexual. Existe poca motivación para buscar las relaciones o actividades sexuales y, en general, por todo aquello que tiene que ver con el sexo con la pareja actual y/o con otras personas. El deseo sexual disminuido puede ser: global abarcando todas las formas de expresión sexual y situacional limitándose a un/a compañero/a o a una actividad sexual concreta. Generalmente, estas personas no inician casi nunca la relación sexual y sólo la llevan a cabo cuando es la pareja quien lo decide o lo pide. La presión que ejerce la pareja o la necesidad de tipo sexual pueden incrementar la tasa de relaciones sexuales. Muchas mujeres acaban temiendo que una caricia, una muestra de cariño o un acercamiento se tomen como una invitación sexual.

Este trastorno es más frecuente en mujeres que hombres. Hay datos que muestran que un 40% de las mujeres que consultan por disfunción sexual muestran este trastorno afirmando que es la primera causa de consulta de las mujeres al sexólogo. Con más frecuencia, el trastorno se presenta en un punto específico de la vida adulta en relación con algún malestar psicológico, acontecimientos estresantes o problemas interpersonales. En algunas mujeres, aparece como un modo de hacer frente a problemas sexuales relacionados con la intimidad y con los compromisos. No se diagnosticará cuando se produce por los efectos directos del consumo de drogas u otras sustancias (alcohol, antidepresivos, antihipertensivos, etc.).

Las causas de la falta de deseo sexual nunca son del todo claras ni únicas. Aquí se definen algunas de ellas:

- Algunas de ellas pueden ser un síntoma de estrés. Cuando los argumentos son “estoy cansada” o “no tengo ganas”. La falta de tiempo y oportunidad para la intimidad producido por el ritmo de vida actual son una causa habitual. Entonces, es necesario trabajar el estrés y, después, resolver la falta de deseo. Es necesario contactar con la necesidad de modificar este estilo de vida evitando que se perciba como una carga.

- Mala comunicación sexual en la pareja. Cuando una persona siente rutina sexual y aburrimiento porque su pareja es previsible, esta situación puede provocar falta de deseo sexual. Es importante hablar de la sexualidad en situaciones no sexuales para tener en cuenta la diferencia de respuesta sexual entre los dos sexos. Las parejas a veces actúan bajo la creencia que la comunicación es innecesaria en una buena relación sexual siendo este tipo de comunicación el primer paso para asegurarse la satisfacción sexual. Otros problemas sexuales en la relación de pareja pueden ser la falta de seguridad y/o confianza en el otro miembro de la pareja, dificultades en la convivencia, hostilidad o problemas de comunicación. Puede ser resultado de almacenar ira y rencor sin ser consciente de ello, es decir, el enfado contenido secuestra el deseo. Es importante transformar este sentimiento en responsabilidad compartida para solucionar el problema. Con frecuencia, una persona que experimenta una falta de poder o control en una relación pierde inconscientemente el deseo y, así, obtiene cierto control en el aspecto sexual de la relación.

- Problemas de autoconcepto y autoestima. Este tipo de problemas sexuales pueden derivar en dificultades para expresarse asertivamente. Es importante legitimar el no cuando las necesidades sexuales de la pareja no son las mismas, así mismo la falta de deseo puede representar un rechazo hacia la pareja (mal olor corporal o descuido personal).

- Otros motivos que pueden provocar la falta de deseo sexual pueden ser: síntoma de un trastorno depresivo donde no hay permiso para ser feliz, no aceptación de su propia homosexualidad. Las creencias negativas interiorizadas sobre la homosexualidad pueden afectar la expresión sexual placentera o síntoma de estar enamorada de otra persona manifestando la falta de deseo la vivencia de esta situación.

Fobia sexual y/o aversión al sexo se caracteriza por la persistente aversión extrema al sexo y la evitación de todos (o casi todos) los contactos sexuales genitales con la pareja sexual. Las personas que sufren fobia sexual tienen síntomas de ansiedad, miedo o aversión a la hora de intentar una relación sexual con otra persona. Este tipo de trastorno puede darse como síntoma de un trastorno depresivo mayor, trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno de estrés post-traumático.


Eyaculación precoz se considera la falta de control voluntario de la eyaculación y el orgasmo en el hombre. Consiste en una persistente o recurrente eyaculación en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco después de la penetración, y que ocurre antes que la persona lo desee. Aspectos tales como la frecuencia en que aparece, el malestar que ocasiona y la cronicidad influyen en la insatisfacción sexual.

La aparición de la eyaculación precoz se da mayoritariamente en las primeras relaciones sexuales. En muchas ocasiones, estamos hablando de una persona que se centra mucho en sí misma, en sus emociones, preocupaciones, etc. Cuando aparece esta disfunción sexual, puede aparecer la evitación del contacto sexual, el miedo al fracaso y/o un rol de espectador.

Algunas de las causas más frecuentes pueden ser la masturbación excesiva, el estrés, ansiedad y/o mala gestión emocional de las preocupaciones. Lo más importante es realizar un buen diagnóstico para determinar cuáles son las técnicas necesarias para conseguir que la satisfacción sexual vuelva a ser la protagonista de la persona que sufre eyaculación precoz


Disfunción eréctil o dificultades para conseguir o mantener una erección, se caracteriza por una persistente o recurrente imposibilidad para alcanzar o mantener la erección adecuada hasta completar la actividad sexual.


Anorgasmia o dificultades para conseguir el orgasmo, consiste en una ausencia o un retraso persistente o recurrente del orgasmo en la mujer después de una fase de excitación sexual que la mujer considera adecuada y suficiente. En la mayoría de los casos, ha existido siempre y no es adquirido. Suele presentarse más frecuentemente en mujeres jóvenes. La anorgasmia femenina es una de las disfunciones sexuales más comunes en la consulta de terapia sexual. Diversos estudios citan porcentajes entre la población general que van del 5 al 40%.

Algunas de las causas de la anorgasmia se pueden encontrar en la necesidad de control originada por miedo, inseguridad o ansiedad. Es necesario trabajar con estos miedos porque pueden indicar problemas de autoestima, inseguridad personal, experiencias sexuales traumáticas en el pasado, etc. Una persona que sufre anorgasmia necesita un permiso para el placer. Otro motivo puede ser la confusión entre la ansiedad con el clímax sexual rechazando esta sensación por temor a perder el control de la situación.

Una estrategia eficaz es el autoconocimiento sexual. Consiste en explorarse los genitales con la ayuda de un espejo con el objetivo de conocerse su anatomía sexual femenina. Ser consciente del propio cuerpo y sus respuestas sexuales es algo fundamental para que se produzca placer. Una vez que una mujer ha aprendido a sentir placer con su propio tacto y a tener actitudes más positivas sobre su cuerpo, puede comenzar a compartir lo que ha aprendido con su pareja.

Otros motivos pueden ser: una mala comunicación sexual en la relación de pareja, una escasa e inapropiada estimulación sexual y conflictos no resueltos. De hecho, muchas mujeres con problemas sexuales de anorgasmia sienten mayor incomodidad para comunicar a su pareja su deseo de estimulación directa del clítoris.


Vaginismo se caracteriza por la contracción involuntaria, de manera recurrente o persistente, de los músculos perineales del tercio externo de la vagina frente a la introducción del pene, los dedos, los tampones o los espéculos.

Las mujeres que sufren vaginismo suelen relatar una larga historia de dificultades para la aplicación de tampones, diafragmas, etc. En algunas mujeres, la mera idea de la penetración vaginal puede producir un espasmo vaginal. Este trastorno se observa más frecuentemente en mujeres jóvenes, en mujeres con una actitud negativa hacia el sexo y en mujeres que tienen una historia de abusos o traumas de tipo sexual. Generalmente se considera una respuesta condicionada y que puede estar relacionada con la anticipación de dolor en el coito.

La mujer que padece vaginismo siente miedo. Es importante detectar cuáles son sus miedos (temor a quedarse embarazada, primera relación sexual dolorosa, rechazo hacia la sexualidad, etc.), así como otras situaciones donde sienta control y descontrol. Aparecen altos niveles de ansiedad, pues debe aprender técnicas de relajación.

En el trastorno del vaginismo, es necesario aprender algunas técnicas tales como relajación, el uso de dilatadores vaginales y/o velas para simular el acto de penetrar. Es necesario que el compañero sexual de la persona que sufre vaginismo pierda el miedo a la penetración.


Dispareunia se define como un recurrente o persistente dolor genital asociado a la relación sexual, tanto en hombres como mujeres y que comporta notable malestar y/o dificultades interpersonales. Normalmente, las personas que sufren de disapareunia se quejan de dolor durante el coito, pero también puede aparecer antes o después de la relación sexual. El dolor puede ser superficial o profundo durante los movimientos coitales.

Cuando la sexualidad se asocia a dolor, comienza un círculo vicioso y existe una tendencia a evitar las relaciones sexuales por completo. En algunas ocasiones, el miedo a sentir dolor puede desembocar en un vaginismo. También ser a raíz de sentimientos negativos o temor hacia el coito. Otros motivos orgánicos pueden ser provocados por endometriosis, infecciones uterinas o el período de ovulación.


Adicción al sexo se considera como la incapacidad de tener control sobre los impulsos sexuales. Cuando una persona se vuelve esclava de su necesidad de mantener relaciones sexuales, el rumbo sobre su propia vida desaparece y aparece un fuerte sufrimiento y malestar. Esta adicción se trata como cualquier otra adicción, pues se trata de detectar y resolver cuáles son aquellos vacíos y lagunas existenciales (miedo a la soledad, inseguridad, problemas de autoestima, problemas sexuales en general, etc.) que intenta tapar con la sexualidad. Es una de las adicciones más negadas de nuestra sociedad.

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